Tratamientos


El tratamiento básico de la diabetes mellitus tipo 2 se asienta sobre tres pilares básicos: alimentación, ejercicio físico y fármacos (pastillas o inyectables), basado todo ello sobre una completa educación diabetológica.

Los controles periódicos son una parte muy importante del tratamiento. El control efectivo de la diabetes tipo 2 puede ayudar a prevenir y retrasar la progresión de complicaciones serias relacionadas con la enfermedad y reducir la mortalidad. Hay que realizar pruebas analíticas para poder continuar o modificar el tratamiento establecido, pero también hay que controlar las complicaciones de la enfermedad como la retinopatía diabética (mediante exámenes del fondo del ojo), el control de la tensión arterial, los cuidados podológicos por el riesgo de la pérdida de capilares que conllevarían una necrosis de los pies, la regulación de la concentración del colesterol en la sangre y la detección de los signos tempranos de nefropatía o daños en el riñón.

La medicación es un complemento para aumentar el efecto de la alimentación y del ejercicio, constituyendo la insulina la base farmacológica en la diabetes tipo 1, y distintos fármacos orales, otros inyectables y/o insulina en la diabetes tipo 2.1,2

Muchas veces es necesario combinar fármacos para el tratamiento de la diabetes, sobre todo por dos motivos básicos: en primer lugar, porque al tener diferentes mecanismos de acción y distintos efectos adversos, permite individualizar mejor el tratamiento; y en segundo lugar porque la propia evolución de la diabetes, debido a un progresivo deterioro de la función pancreática, no permite el adecuado control en la mayoría de las personas con un solo fármaco.2

A pesar de los avances significativos para la diabetes tipo 2, su prevalencia sigue incrementándose en todo el mundo, lo que pone de manifiesto la necesidad de invertir esfuerzos e investigación que mejoren el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.

El control efectivo de la diabetes tipo 2 puede ayudar a prevenir y retrasar la progresión de complicaciones serias relacionadas con la enfermedad y reducir la mortalidad.